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martes, 23 de agosto de 2016

Fray Luis de León (Belmonte, Cuenca 1527 - Madrigal de las Altas Torres, Ávila 1591)

Fray Luis de León fue un monje español que ejerció como profesor de teología y filosofía en la Universidad de Salamanca, además de un prestigioso escritor y traductor. La traducción del texto bíblico Cantar de los cantares lo llevó a ser encarcelado por la Santa Inquisición durante más de cuatro años. En ese período escribió el famoso poema:


Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de queste mundo salvado,
y con pobre mesa y casa
en el campo deleitoso
con sólo Dios se acompasa
y a solas su vida pasa
ni envidiado ni envidioso.

Después de salir de la cárcel, regresó a la universidad y sus biógrafos cuentan que tenía por costumbre comenzar sus clases con la frase "Decíamos ayer..." para resumir las lecciones explicadas el día anterior; y que hizo lo mismo el primer día de clase después del encarcelamiento, a pesar de que habían transcurrido casi cinco años.



miércoles, 29 de junio de 2016

Blas de Otero (Bilbao, 1916 - Madrid, 1979)

Blas de Otero fue uno de los poetas más destacados de la poesía social española de los años 50. Su poesía puede dividirse en tres etapas:

Primera etapa: Sus obras Ángel fieramente humano (1950) y Redoble de conciencia (1951) muestran a un poeta que se dirige y busca a Dios y a un hombre que cada vez se va acercando más al dolor y al sufrimiento de los demás hombres.

HOMBRE 

Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.


Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.


Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.


Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser —y no ser— eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!
                                               
                                                                             Blas de Otero, Ángel fieramente humano (1950)


Segunda etapa: Su poesía se hace más social y solidaria, y con un verso más sencillo, se dirige a la inmensa mayoría para hablar de sus deseos de paz, de libertad, de justicia y para clamar la libertad del hombre. España se convierte en su preocupación y tema central de su poesía. A esta etapa pertenecen Pido la paz y la palabra (1955) y Que trata de España (1964).


EN EL PRINCIPIO

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.


                                                                                       Blas de Otero, Pido la paz y la palabra (1955)

Última etapa: En sus últimas obras, el poeta trata aspectos autobiográficos o reflexiona sobre la condición humana, en una literatura más experimental y surrealista. A esta etapa pertenece la obra Historias fingidas y verdaderas (1970).




martes, 26 de abril de 2016

Vicente Aleixandre (Sevilla, 1898 - Madrid, 1984)

Vicente Aleixandre se dedicó por entero a la poesía, fue miembro de la Real Academia Española y Premio Nobel de Literatura en 1977. Pertenecía a la Generación del 27. En su trayectoria, aparecen tres etapas:
- etapa surrealista, con poemas como La destrucción o el amor (donde naturaleza, amor y muerte se funden en versos doloridos y románticos) y Sombra del paraíso, en el que el poeta imagina un paraíso perdido, a veces identificado con su infancia, sin dolor ni muerte, aunque en tono pesimista;
- segunda etapa, con Historia del corazón adopta un lenguaje más accesible, a la vez que una visión del hombre y del amor más serena y optimista;
- últimas obras: en Poemas dela consumación y Diálogos del conocimiento crea una poesía más reflexiva, bien a través del surrealismo en la primera, o de diálogos en la segunda, que en realidad, son monólogos sucesivos de gran densidad conceptual y lírica.


SE QUERÍAN

Se querían.
Sufrían por la luz, labios azules en la madrugada,
labios saliendo de la noche dura,
labios partidos, sangre, ¿sangre dónde?
Se querían en un lecho navío, mitad noche, mitad luz.

Se querían como las flores a las espinas hondas,
a esa amorosa gema del amarillo nuevo,
cuando los rostros giran melancólicamente,
giralunas que brillan recibiendo aquel beso.

Se querían de noche, cuando los perros hondos
laten bajo la tierra y los valles se estiran
como lomos arcaicos que se sienten repasados:
caricia, seda, mano, luna que llega y toca.

Se querían de amor entre la madrugada,
entre las duras piedras cerradas de la noche,
duras como los cuerpos helados por las horas,
duras como los besos de diente a diente solo.

Se querían de día, playa que va creciendo,
ondas que por los pies acarician los muslos,
cuerpos que se levantan de la tierra y flotando...
Se querían de día, sobre el mar, bajo el cielo.

Mediodía perfecto, se querían tan íntimos,
mar altísimo y joven, intimidad extensa,
soledad de lo vivo, horizontes remotos
ligados como cuerpos en soledad cantando.

Amando. Se querían como la luna lúcida,
como ese mar redondo que se aplica a ese rostro,
dulce eclipse de agua, mejilla oscurecida,
donde los peces rojos van y vienen sin música.

Día, noche, ponientes, madrugadas, espacios,
ondas nuevas, antiguas, fugitivas, perpetuas,
mar o tierra, navío, lecho, pluma, cristal,
metal, música, labio, silencio, vegetal,
mundo, quietud, su forma. Se querían, sabedlo.

Vicente Aleixandre, La destrucción o el amor (1935)

lunes, 28 de marzo de 2016

Miguel Hernández (Orihuela, 1910 - Alicante, 1942)

Miguel Hernández fue un poeta español considerado por sus contemporáneos como perteneciente a la Generación del 27. Su vocación poética le llevó a una formación autodidacta, mediante la lectura de los clásicos (Garcilaso de la Vega y Góngora), y a viajar a Madrid, donde fue amigo de Pablo Neruda y Vicente Aleixandre. Estuvo afiliado al Partido Comunista y tomó parte muy activa en la Guerra Civil española. Al terminar esta, intentó salir del país pero fue detenido en la frontera con Portugal. Falleció de tuberculosis en la prisión en la que fue encarcelado.

Comenzó publicando sus poesías en diversas revistas literarias y en 1936 publica su obra maestra "El rayo que no cesa", cuyos ejes centrales son la vida, la muerte y el amor. Destaca también la elegía dedicada a la muerte de su amigo Ramón Sijé, considerada una de las más conmovedoras e importantes de la lírica española.

Durante la Guerra Civil cultivó la llamada poesía de guerra en obras como "Viento del pueblo" (1937) o "El hombre acecha" (1939).

Elegía a Ramón Sijé

Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.

Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a ñas desalentadas amapolas

daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
[...]
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
[...]
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
[...]
A las aladas almas de las rosas...
del almendro de nata te requiero,:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.

(10 de enero de 1936) 

Miguel Hernández, El rayo que no cesa

sábado, 23 de enero de 2016

José Zorrilla (Valladolid 1817 - Madrid 1893)

Poeta y dramaturgo español. Tres factores guían su creación literaria: el desprecio de su padre y su falta de cariño por dedicarse a algo que el padre no aceptaba, el amor y su enfermedad en la edad adulta.

Entre sus obras más conocidas podemos encontrar: “Don Juan Tenorio”, “El zapatero y el Rey”, “La princesa Doña Luz”, etc.

¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?
Esta aura que vaga, llena
de los sencillos olores
de las campesinas flores
que brota esa orilla amena:
esa agua limpia y serena
que atraviesa sin temor
la barca del pescador
que espera cantando el día,
¿ no es cierto, paloma mía,
que estás respirando amor?

“Don Juan Tenorio”